El pie es una de esas partes del cuerpo a las que solemos prestar atención cuando aparece una molestia. Sin embargo, pasa muchas horas apoyado, caminando y soportando nuestro peso, también dentro de casa. Y ahí entra una cuestión que desde una tienda especializada como la nuestra vemos constantemente: las zapatillas de casa también forman parte de nuestra forma de caminar.
En España había 9.616 podólogos colegiados a 31 de diciembre de 2025, según la Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados del INE. La cifra aumentó un 3,9 % respecto al año anterior. Estos datos muestran la presencia y evolución de la podología como profesión sanitaria especializada en la salud del pie.
A nivel internacional, la Federación Internacional de Podólogos (FIP-IFP), creada en 1947, reúne actualmente a 30 organizaciones de 29 países y trabaja en la promoción de la salud del pie y el desarrollo de la podología.
Y precisamente por eso, una fecha dedicada a la podología nos parece una buena oportunidad para hablar de algo que conocemos bien desde nuestro lado del mostrador: cómo elegir un calzado que acompañe correctamente al pie en el día a día.
“A lo largo de todos estos años hemos aprendido que elegir unas zapatillas de casa no es solo una cuestión de gusto. Hay pies que necesitan más espacio, otros que agradecen una sujeción sencilla y otros para los que determinados diseños simplemente no funcionan.”
— Javier, Gerente de La Casa de las Zapatillas
Un podólogo y una tienda de calzado no hacen el mismo trabajo

Conviene empezar por aquí. Un podólogo es un profesional sanitario especializado en el estudio, prevención, diagnóstico y tratamiento de problemas relacionados con el pie. La FIP-IFP señala precisamente la atención del pie y el tobillo como una de las áreas centrales de la profesión.
En una tienda especializada en calzado hacemos otra cosa: conocemos las características de los distintos modelos, hormas, sistemas de cierre, tipos de suela y formas de construcción, y podemos orientar al cliente hacia un calzado que se adapte mejor a sus necesidades.
Son dos ámbitos diferentes, pero que se complementan perfectamente.
La elección de unas zapatillas de casa
Muchas personas compran las zapatillas de casa casi por inercia. Si son bonitas, cómodas al probarlas y tienen un precio razonable, parecen suficientes. Pero la comodidad inmediata no siempre cuenta toda la historia.
La forma de la zapatilla, el espacio disponible en la zona de los dedos, la manera en que sujeta el talón, el tipo de cierre y la estabilidad de la suela pueden cambiar mucho la experiencia de caminar con ellas durante horas.
P
or eso, cuando alguien entra en nuestra tienda buscando unas zapatillas, no nos interesa únicamente saber qué color quiere, también queremos saber cómo las va a utilizar y qué necesita de ellas.
La horma importa más de lo que parece
Uno de los errores más habituales es pensar que una zapatilla más amplia siempre será mejor.
No necesariamente. El pie necesita espacio donde lo necesita, pero también una sujeción adecuada. Una zapatilla excesivamente estrecha puede resultar incómoda, mientras que una demasiado holgada puede hacer que el pie se mueva dentro del calzado.
Aquí es donde la experiencia de una tienda especializada puede marcar una diferencia. Hay modelos de horma más ancha, diseños con mayor apertura y sistemas de cierre que permiten ajustar mejor el calzado sin obligar al pie a entrar en una forma predeterminada.
El velcro, por ejemplo, puede resultar especialmente práctico para personas que necesitan facilidad para ponerse y quitarse las zapatillas como los mayores de casa, o que prefieren regular el ajuste durante el día.
No todas las suelas se comportan igual
La suela también merece atención, especialmente en unas zapatillas que se utilizan diariamente.
Debe existir un equilibrio entre comodidad, flexibilidad y estabilidad. Una zapatilla demasiado blanda puede transmitir una sensación agradable al principio, pero eso no significa automáticamente que sea la opción adecuada para todas las personas.
También importa el entorno o el suelo: no es lo mismo caminar sobre una moqueta que hacerlo sobre baldosa, parquet o superficies que pueden resultar más deslizantes.
Por eso no existe una única “mejor zapatilla de casa”. Existe la zapatilla que encaja mejor con cada persona, su pie y el uso que va a darle.
Cinco cosas en las que nos fijamos al recomendar unas zapatillas:
- Que la talla y la horma permitan al pie estar cómodo sin quedar suelto.
- Que los dedos tengan espacio suficiente para moverse con naturalidad.
- Que el talón quede razonablemente sujeto.
- Que el cierre permita ajustar bien la zapatilla cuando sea necesario.
- Que la suela sea adecuada para el tipo de suelo y el uso habitual.
¿Cuándo conviene cambiar las zapatillas de casa?

No existe un número universal de meses que determine cuándo hay que sustituirlas. El estado real del calzado importa mucho más que la fecha de compra.
Si la suela está muy desgastada, si la zapatilla ha perdido su forma, si el interior está deformado o si el pie empieza a moverse de una manera diferente dentro de ella, merece la pena revisar si sigue siendo adecuada.
También hay una señal sencilla: si unas zapatillas que antes resultaban cómodas empiezan a generar molestias, no deberíamos ignorarlo.
Eso no significa necesariamente que la zapatilla sea la causa del problema, pero sí que puede ser un buen momento para revisar el calzado y, si la molestia persiste, consultar con un profesional sanitario.
¿Caminar descalzo en casa es mejor?
Tampoco existe una respuesta válida para todo el mundo. Para algunas personas, caminar descalzas durante determinados momentos puede resultar perfectamente normal. Para otras, especialmente cuando existen determinadas necesidades o problemas en los pies, puede ser preferible utilizar un calzado adecuado.
La cuestión no debería plantearse como “descalzo siempre” frente a “zapatillas siempre”, sino atendiendo a las características de cada persona y al consejo del profesional sanitario cuando exista una patología o una molestia persistente.
Qué podemos aportar desde una tienda especializada
Después de más de un siglo trabajando con calzado, hemos aprendido que una buena recomendación empieza escuchando.
No todas las personas buscan lo mismo. Hay quien necesita una zapatilla ligera para moverse por casa, quien prefiere una sujeción mayor, quien necesita una horma amplia o quien busca un modelo fácil de poner y quitar.
Nuestro trabajo no consiste en sustituir al podólogo, sino en conocer bien el calzado que tenemos delante y ayudar a encontrar el modelo que mejor encaje con cada necesidad.
Y esa es, precisamente, una de las razones por las que seguimos defendiendo la importancia de las tiendas especializadas.
El Día de la Podología también sirve para hablar de prevención
La salud de los pies no debería entrar en nuestra conversación únicamente cuando aparece un problema. Prestar atención al calzado, observar cambios en los pies, renovar unas zapatillas cuando han perdido sus características y consultar con un podólogo ante molestias persistentes son gestos sencillos que forman parte del cuidado cotidiano.
